lunes, 21 de noviembre de 2011

texto descrictivo de la regenta de la regenta de clarin

De Pas no se pintaba. Más bien parecía enyesado(blanco como el yeso). En efecto, su piel blanca tenía los reflejos del tabaco en polvo(lo compara co el tabaco ne polvo). En las mejillas, un tanto avanzados, bastante para dar energía y expresión característica al rostro, sin afearlo, había un ligero encarnado que a veces tiraba al color del corbatín y de las medias. (comprara las mejillas co nel color del corbatín)No era pintura, ni el color de la salud, ni anunciador del alcohol; era el rojo que brota en las mejillas al calor de palabras de amor o de vergüenza que se pronuncian cerca de ellas, palabras que parecen imanes que atraen el hierro de la sangre.(compara las palabras con muchas cosas)  Esta especie de atasco también la causa el orgasmo de pensamientos del mismo estilo. 

En los ojos del Magistral, verdes, con pintas que parecían polvo de corte(sus ojos parecian polvo), lo más notable era la suavidad de algo; pero en ocasiones, de en medio de aquella gordura pegajosa salía un resplandor punzante, que era una sorpresa desagradable, como una aguja en una almohada de plumasAquella mirada la resistían pocos; a unos les daba miedo, a otros asco; pero cuando algún audaz la sufría, el Magistral la humillaba cubriéndola con el telón carnoso de unos párpados anchos, gruesos, insignificantes, como es siempre la carne informe. 

La nariz larga, recta, sin corrección ni dignidad, también era sobrada de carne hacia el extremo y se inclinaba como árbol bajo el peso de excesivo fruto. Aquella nariz era la obra muerta en aquel rostro todo expresión, aunque escrito en griego, porque no era fácil leer y traducir lo que el Magistral sentía y pensaba

Los labios largos y delgados, finos, pálidos, parecían obligados a vivir comprimidos
por la barba que tendía a subir(vivir muy amontonados), amenazando para la vejez, aún lejana, entablar relaciones
con la punta de la nariz flexible. Por entonces no daba al rostro este defecto apariencias
de vejez, sino expresión de prudencia de la que toca en cobarde hipocresía y anuncia frío y
calculador egoísmo. Podía asegurarse que aquellos labios guardaban como un tesoro la
mejor palabra, la que jamás se pronunciaLa barba puntiaguda y rebelde semejaba el
candado de aquel tesoro.(sus labios comparan con un tesoro)

La cabeza pequeña y bien formada, de espeso cabello negro muy

recortado, descansaba sobre un robusto cuello, blanco, de fuerte músculos, un cuello de
atleta(cuello grueso), proporcionado al tronco y extremidades del fornidol lectoral, que hubiera sido en su
aldea el mejor jugador de bolos, el mozo de más partido; y a lucir entallada levita, el más apuesto vago  de Vetusta.




Ana y beaa